Cómo saber si tienes un buen terapeuta (o consejero) en dos segundos

O sea, un psicólogo, un gestor, un médico, un diseñador, un fisioterapeuta, un mentor, un santero, un dietista, un asesor financiero, un coach, un vendedor de ordenadores, etc.

En dos segundos.

¿Cómo?

Muy sencillo…

Tú le haces una pregunta, compartes tu problema, pides su opinión, te interesas por su consejo.

Él tiene que, sí, TIENE QUE tardar dos segundos en responderte.

Si no tarda dos segundos, es una mierda de terapeuta o consejero.

¿Por qué?

Porque no te ha escuchado. Te ha oído, pero no te ha escuchado.

Y te responde en piloto automático, según lo que le enseñaron en la universidad hace veinte años o lo que ha aprendido en su último curso online el pasado fin de semana, da igual.

En realidad, te respondería lo mismo fuera cual fuera tu pregunta.

Y se lo cree. Y está convencido de que tu problema es simple y que tiene fácil solución. La suya.

Porque lo sabe todo. Porque los demás están equivocados. Porque has estado perdiendo el tiempo. Y, sobre todo, porque tiene que demostrar lo rápido que ha entendido tu problema y lo bueno que es a base de más velocidad, de (supuesta) seguridad. Porque si es veloz en su respuesta, tú no tendrás ninguna duda: “Este tío es muy bueno. Sabe un huevo”.

Pues no. No es muy bueno. Es ego en estado puro. Es reduccionismo profesionalizado.

Algunos ejemplos:

· Tu osteópata: equilibraré tu relación cráneo-sacro con un solo movimiento.

· Tu psicoanalista: tienes un trauma infantil, probablemente de índole sexual.

· Tu asesor financiero: diversifica tus ingresos.

· Tu médico: tómate esta pastilla.

· Tu entrenador personal: haz 100 burpees y estira cinco minutos al terminar.

· Tu nutricionista a la antigua: come menos calorías de las que gastas.

· Tu nutricionista a la moderna: no tomes gluten ni lácteos.

· Tu quiropráctico: recoloco tu primera cervical y listos.

· Tu coach: descubre tu pasión.

· Tu fisio: siéntate con la espalda recta.

· Tu astrólogo: con Júpiter alineado lo tendrás más fácil.

Aunque parezca contraintuitivo, responder velozmente no es síntoma de sabiduría, sino de miedo. Inconsciente, pero miedo. Miedo a que tú percibas duda en su respuesta. Miedo a no exhibir rápidamente su condición de experto.

Pero como tú ya sabes que todo es sistémico, relacional, interconexo, subjetivo, individual y complejo, lo que necesitas no es un terapeuta o consejero rápido y cagado de miedo. Tú quieres uno bueno que, entre otras cosas, tarde un ratito en responderte, a poder ser siguiendo este proceso:

  1. Te escucha.
  2. Respira.
  3. Piensa consciente y concienzudamente en lo que le has dicho.
  4. Razona lentamente su respuesta.
  5. Pregunta, si hace falta, más detalles acerca de la situación.
  6. Repite tantas veces como haga falta los pasos anteriores.
  7. Comparte su consejo con calma y ofreciendo/reconociendo cierto margen de error, porque sabéis los dos que tu caso es absolutamente individual, complejo, y que no valen soluciones generalistas, reducidamente simples.

Tienes un buen terapeuta o consejero cuando, como mínimo, tarda dos segundos en responderte.

 

O no.

Rober Sánchez

SUSCRÍBETE GRATIS Y ÚNETE A NUESTRA COMUNIDAD
Anuncios
Cómo saber si tienes un buen terapeuta (o consejero) en dos segundos