Sobrepeso lineal vs. sobrepeso sistémico. Por qué el sobrepeso no es un problema

(Nota previa: reflexión también aplicable a la obesidad, compleja exageración patológica de sobrepeso)

SOBREPESO LINEAL

El peso es el resultado de una simple ecuación: calorías que ingieres menos calorías que gastas.

· Comes mucho.

· Te mueves poco.

UN RELATO HABITUAL DE SOBREPESO LINEAL

Tienes que hacer más ejercicio, sobre todo cardiovascular, y comer menos. Así quemarás más calorías y adelgazarás. Todo depende de tu fuerza de voluntad.

SOBREPESO SISTÉMICO

El sobrepeso sistémico es la consecuencia de una combinación concreta e individual para cada persona de algunos o todos los factores siguientes y otros no citados, en mayor o menor proporción de cada uno de ellos:

· Comes mucho mal.

· Te mueves poco y mal.

· Duermes poco y mal.

· No tomas el sol.

· Trabajas demasiado. O bajo demasiada presión. O en algo que ni te va ni te viene. O en condiciones deplorables. O en horarios insalubres, ya sean turnos o jornada partida. O un poco de todo. O no trabajas y tienes demasiado tiempo libre, que todavía es peor.

· Te sientes solo, estés o no acompañado –matiz. Ni te identificas, ni perteneces, ni contribuyes a un grupo coherente con tus valores.

· Tu programación genética y sobre todo la de tu microbiota no son favorables.

· Estás continuamente expuesto a tóxicos en aire, comida, ropa, supuestos productos de cuidado personal (jabón, desodorante, crema hidratante…), etc.

· Padeces un cuadro general, subclínico, algo difuso, aceptado como normal, de estrés crónico, por lo que pasa fuera de ti y dentro de ti, ya sea real o imaginario.

· Estás permanentemente rodeado de comida o de anuncios de comida. Vives y formas parte de un mundo en el que se invierten miles de millones de petrodólares para que consumas y seas adicto a consumir, sea lo que sea, por encima de todo comida.

· Eres víctima de la obediencia colectiva, inconsciente y cultural. Inconsciente porque eres un ser evolutivamente social; tu red social influye notablemente en tu comportamiento y decisiones, no tu voluntad. Y cultural porque perteneces a una sociedad adoctrinada, domesticada, programada para obedecer, especialmente desde la Revolución Industrial del siglo XVIII.

UN RELATO DE ENTRE INFINITOS DE SOBREPESO SISTÉMICO

Me levanto desganado.

Tengo que ir a trabajar.

La mayor parte del tiempo no disfruto de con lo que hago.

Me siento como una máquina, un número más.

La contribución social de mi trabajo es nula.

No conozco ni concibo otro posible proyecto vital que estudiar, conseguir trabajo, comprarme un coche, no, un cochazo, casarme, hipotecarme en un piso, tener hijos, viajar lo más lejos posible una vez al año y jubilarme.

A nivel práctico, trabajo a una hora de casa en horario partido, de 9 a 13 y de 15 a 19. Salgo a las 8 de casa y llego a las 20 de la tarde. En invierno no veo la luz del sol.

Cuando llego a casa o tengo un montón de cosas que hacer o ya no me quedan fuerzas para nada más.

Llevo todo el día esforzándome. Esforzándome para hacer algo que no tiene sentido para mí, o para no mandar a tomar por culo a mi jefe, que me habla fatal, o para ser más competitivo con mis ¿compañeros?, o para decir que sí a todo, porque no me gusta quedar mal con nadie.

Y eso, no tengo más fuerzas, ni para hacer hacer ejercicio ni para cocinar.

Solo quiero desconectar. Desconectar y pasarlo bien. ¿Play, tele, internet, terracita? ¿Pizza, chips, galletas, cervecita?

Sé que tendría que comer menos y moverme más. O eso me han dicho.

El lunes empiezo.

Es martes. Ayer no empecé.

Me siento mal. Peor de lo habitual. He vuelto a cagarla.

Soy un desastre. Un mierda.

Tengo ganas de llorar.

No tengo fuerza de voluntad.

Mejor como algo, a ver si se me pasa.

POR QUÉ EL SOBREPESO NO ES UN PROBLEMA

Porque es el síntoma de un problema.

Un problema sistémico, del sistema.

Y el sistema no es algo ajeno al individuo, a mí. Formo parte del sistema y formo el sistema.

Por eso el problema es difícil de definir, de medir y de solucionar.

¿Cómo afrontarlo?

Sinceramente, en tu concretísimo y subjetivísimo caso no lo sé. De hecho, creo que nadie lo sabe. Un puñado de gente puede ayudarte, seguro, pero también te adelanto que vas a tener que currártelo un montón tú solito en tu casa, en tu comunidad y en tu cabeza.

Aún así, por experiencia, una visión e intervención sistémica pueden ayudarte mucho, al menos muchísimo más que una lineal.

Yo nunca fui obeso, aunque casi. A los 20 alcancé los 106 kg. Y todo coincidió con la época de mi vida en que me sentí más insatisfecho, perdido, indefenso. Mi sobrepeso no me hacía infeliz. Era mi malestar, mis conflictos, mi soledad, mi incoherencia lo que me hacía engordar.

No conseguí salir de la jaula del sobrepeso hasta que me di cuenta de cómo funcionaban las cosas –como he descrito más arriba– y encontré, con muchos altibajos, mi camino, mi lugar en el mundo.

Ahora tengo 35 y hace más de una década que peso lo mismo, siempre alrededor de los 80. Algo bastante más adecuado para mis 188cm de altura y mi constitución enclenque.

Y recalco, por aquello de los milagros, que esto que resumen dos líneas y cuatro números fue un proceso que duró años. Años. Años. Es el peaje a pagar por algo que quieres que se afiance a largo plazo.

¿Cómo afrontarlo?, preguntabas.

Como ves, yo no soy ningún experto. Sigo aprendiendo y me centro en compartir, nada más.

Así que, si lo estás sufriendo, ya sean unos pocos kilos o una obesidad mórbida, solo me atrevo a decirte una cosa: no es culpa tuya.

En serio, no es culpa tuya.

Otra vez… ¡NO ES CULPA TUYA!

Qué alivio, ¿verdad?

A medias…

Porque, sintiéndolo mucho, en el lado opuesto de la culpa, que no tienes, siempre te vas a encontrar con tu querida responsabilidad, que es lo único que puedes tener.

¿Quién va a responder si no eres tú? ¿El sistema? ¿Tu cultura de la obediencia? ¿Tu entorno obesogénico?

Si quieres adentrarte un poco más en esta forma de entender el sobrepeso y la obesidad, te recomiendo leer:

· No te atrevas a juzgar(te)me

· Comer no es solo comer

· El día que te das cuenta de que eres adicto a un montón de cosas

Y si conoces a alguien a quien crees que puede ayudarle, no dudes en compartir con él, ella, ellos y ellas esta reflexión.

 

O no.

Rober Sánchez

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Sobrepeso lineal vs. sobrepeso sistémico. Por qué el sobrepeso no es un problema